¿Es bueno el spinning para las rodillas? [LA RESPUESTA AQUÍ]

Es una pregunta muy común entre los amantes del cardio que quieren dar el salto al spinning: ¿es bueno para las rodillas?

Verás.

Spinning y rodillas son una combinación que, sobre el papel, no suena demasiado bien.

Lo cierto es que son las articulaciones que más trabajan a la hora de pedalear. Pero, ¡sorpresa!: ¿sabías que también pueden ser las que más se benefician?

No es una revelación milagrosa, sino algo que se aprende analizando los beneficios del spinning.

Aunque no solo vamos a hablar de eso porque, para evitar que se lesionen tus rodillas al entrenar, también tienes que saber cómo protegerlas. Y sobre eso también tenemos mucho que contarte, aquí y ahora:

¿Es bueno el spinning para las rodillas?

rodillas daños spinning

Todo el mundo se pregunta si es bueno el spinning para las rodillas, y hasta cierto punto lo es. Lo primero que hay que tener en cuenta es que es un deporte de bajo impacto, lo que implica un menor riesgo de lesiones.

Pero, que sea de bajo impacto no significa que este sea nulo. Hay algo, y ahí es donde reside el peligro para nuestras articulaciones.

Abordado con cuidado sesiones de entrenamiento bien ajustadas en fuerza y en duración, el spinning puede favorecer a las rodillas. El pedaleo es un ejercicio sencillo, pero si es suave y constante mejora la elasticidad de esta articulación.

Además de eso, también aumenta su irrigación al hacer este movimiento. De hecho, es el motivo por el que se lleva un ritmo suave en el calentamiento. Ahí es donde se va calentando la rodilla para ayudar a que mejore su rendimiento.

Luego hay que tener en cuenta que el spinning acaba fortaleciendo considerablemente toda la musculatura de las piernas. Hay músculos que, de hecho, ayudan a reforzar la rodilla, fijándola en su sitio para evitar que se salga algún hueso de esta articulación.

De hecho, las luxaciones en rodillas son menos frecuentes en personas que hacen spinning correctamente. Otros deportes, como el fútbol, consiguen exactamente lo opuesto por su alto impacto.

Otro aspecto positivo del spinning es que también ayuda a bajar de peso a buen ritmo. ¿Y en qué ayuda esto a las rodillas?, te preguntarás. Pues simple: al tener que soportar menos peso, están sometidas a menos esfuerzo y es más difícil que sufran daño.

También hace mucho que el spinning ayude a corregir la postura de nuestra espalda, distribuyendo mejor la carga y, de nuevo, evitando sobrecargas en estas articulaciones.

Tiene muchos beneficios, siempre y cuando se practique adecuadamente.

El spinning daña las rodillas si no te cuidas bien, si ejecutas mal el ejercicio o te sobreesfuerzas constantemente. Haciendo eso, es cuestión de tiempo que algo se «rompa», y ese algo probablemente sea una de tus rodillas.

Son las que más se ponen a prueba en este tipo de ejercicio, pero también las que más se pueden beneficiar si lo ejecutas bien.

Cómo proteger las rodillas en spinning

No te asustes tras leer que es posible lesionarse.

Lo bueno de todo esto es que casi todas las lesiones de rodilla causadas por el spinning se pueden prevenir.

Lo único que hace falta es prestar mucha atención al ciclo y a nuestro estado.

La relación entre spinning y rodillas es delicada y requiere mucho cuidado, aunque casi podríamos decir que lo importante es la relación entre bicicleta y rodillas.

¿Por qué?

Porque más del 90% de las lesiones se producen por no haber ajustado y/o configurado bien la bicicleta de spinning.

Sí, el error humano es el mayor responsable de estos problemas.

¿Y el porcentaje restante?

Pues normalmente se debe a problemas anteriores con las rodillas o a una mala ejecución del ejercicio.

Es difícil pedalear mal, pero créenos: hay muchas personas que lo hacen. Puede que incluso tú, y no lo sepas todavía.

1. Ajusta bien el asiento

Lo primero que debes hacer cuando vayas a usar una bici de spinning, o cuando la hayas montado, es comprobar la altura del asiento. Para que esté bien regulado, su posición debe quedar a la altura de tu cadera. Esa es la altura óptima.

Para comprobar que está bien, móntate y pedalea. Bueno, no del todo. Deja el pie en el pedal y que caiga hasta abajo, el recorrido máximo que hará tu pierna al pedalear.

Si, con el pedal bajo, hay una ligera flexión de rodilla, enhorabuena, lo has hecho bien. En el caso de que quede demasiado tirante o demasiado flexionada, tendrás que bajar o subir la altura del sillín respectivamente.

Ese es uno de los ajustes, luego hay que hablar del ajuste horizontal. Y es que, como sabrás, la mayoría de buenas bicis de spinning ofrecen la posibilidad de regular el asiento vertical y horizontalmente.

  • Para ajustar bien el asiento en horizontal, debes subirte a la bicicleta otra vez.
  • Ahora, intentando mantener los pedales en paralelo al suelo (es decir, a media altura en el círculo completo).
  • Comprueba a qué altura queda tu rodilla respecto al pedal.

Solo estará bien si la rodilla de la pierna adelantada coincide con el eje del pedal. ¿Está atrasada? Mueve el asiento adelante. ¿Está adelantada? Mueve el asiento hacia detrás.

Esta configuración es importantísima para evitar lesiones de espalda. La verticalidad del pedal influye en la tensión de la pierna. Fallar en ambas cosas es fallar a la hora de cuidar tu salud. Sí, tan tajante como suena cuando lo lees en voz alta.

2. Ajusta bien el manillar

Empezamos por el ajuste del sillín porque es el referente para el ajuste del manillar. Este otro aspecto de la bici influye muchísimo en la postura de tu espalda y en la posición de tus brazos.

No puedes estar demasiado encorvado, y tus brazos no pueden estar demasiado tirantes. De hecho, estos deben estar relajados y flexionados. Que estén así es sinónimo de una buena postura al hacer spinning. Never forget.

La altura del manillar debe ser la del sillín. Hay un pequeño margen de diferencia, pero esa es la orientación clave.

Olvídate de bajar el manillar para sentirte más aerodinámico. Para empezar, porque aquí no vas contra el viento. Para terminar, porque te vas a hacer daño en la espalda.

Luego hay que pensar en el ajuste horizontal, dado que hay bicis que ofrecen esta posibilidad. En este sentido, te vamos a dar un truco bastante útil: usar tu brazo.

Sí, tal y como lo lees.

Coloca el codo en la punta del sillín y extiende el antebrazo hacia el frente.

¿Puedes tocar el manillar?

Entonces vas por buen camino.

Debes tocarlo solo con la punta de los dedos. De hecho, si no llegar por un par de milímetros, tampoco pasa nada.

Lo que debes evitar es que te sea posible agarrar el manillar de esta forma, o que esté demasiado lejos. Con esta referencia, móntate y comprobarás que tus brazos quedan bien, con esa flexión que mencionábamos.

3. El último ajuste: tus pies

¿Parece una tontería?

Pues es el error más frecuente al ajustar una bicicleta y pedalear en ella.

Lo primero que debes tener claro es que tus pies nunca deben quedar mirando hacia abajo al pedalear, como tampoco tú debes hacerlo. Bueno, puedes hacerlo, siempre y cuando quieras lesionarte.

Piensa en los pedales y en las calas.

Es importantísimo que el eje de la cala coincida con la parte más ancha de tu pie, prácticamente el primer metatarsiano, que es la zona donde dedos y planta se unen.

Debe ser ahí porque es la parte de nuestros pies que más fuerza imprime y, por lo tanto, hará que el pedaleo requiera algo menos de esfuerzo.

No hacerlo así es acelerar la presencia de cualquier problema muscular o de tendones, algo que acabe molestando a tus rodillas.

Lo último que vamos a aportar al respecto es que tus pies deben ir siempre paralelos al eje de la bicicleta. Nada de punteras hacia dentro o hacia fuera, como tampoco talones hacia fuera o hacia dentro.

Líneas paralelas para que tus piernas estén bien y la postura sea la correcta.

4. Vigila la intensidad

No hay peor enemigo para las rodillas, aparte de una mala postura y un mal pedaleo, que un exceso de intensidad. Controla mucho al duración, frecuencia y el esfuerzo en tus entrenamientos.

Obviamente, moverte en una FC alta es bueno para quemar grasas.

Del mismo modo, poner resistencias altas te obliga a fortalecer tu musculatura al tener que aplicar más fuerza.

Pero, si te excedes, algo se acabará «rompiendo«. Y ese algo, generalmente, son tus rodillas.

No abuses haciendo entrenamientos largos, ni tampoco ajustando intensidades que estén por encima de tus posibilidades.

No tengas prisa por mejorar tan pronto, tienes muchos kilómetros y horas por delante.

Créenos, una lesión de rodilla puede marcarte de por vida.

Conclusión

«Vale, ¿entonces es malo el spinning para las rodillas o no tiene nada que ver?». Hemos insistido mucho en algo a lo largo de todo este texto, y es que la clave de que sea beneficioso o perjudicial está en cómo se ejecuta el entrenamiento.

Dejando a un lado la configuración de la bicicleta, cosa que nos parece esencial, el peso recae sobre todo en tu comportamiento como ciclista indoor.

¿Haces bien tus rutinas y no te pasas de la raya? Pues entonces el spinning conseguirá mejorar la movilidad de tus rodillas y fortalecer tus piernas.

¿Haces mal tus rutinas?

Entonces, tendrás problemas. Hacer entrenamientos demasiado largos, elevar la intensidad por encima de tus posibilidades porque te crees capaz, tener una mala postura en la bici.

Todo eso acaba desembocando en tus rodillas. Son más frágiles de lo que parece.

Es más, si tienes algún problema previo de rodillas, te aconsejamos no practicarlo.

Déjalo hasta que tus articulaciones estén en buen estado, porque puede causar un efecto rebote que te cause daño. En estas circunstancias, lo mejor es acudir a un especialista directamente.

La pelota está en el tejado del ciclista, principalmente. Como cualquier ejercicio físico de bajo impacto, hacerlo mal conlleva lesiones. Ahora bien, si eres una persona metódica, que conoce sus límites y sabe bien cómo establecer una progresión segura en sus entrenamientos, notarás una buena mejora.

Conseguirás incluso lesionarte menos si practicas spinning con regularidad y en buenas condiciones. Obviando todo lo positivo para tu forma física, las ventajas son interesantes, y no te conviene desaprovecharlas.

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